Naufragio

Mi diarioSeptember 16, 2010 10:02 pm

La habitación donde pasamos los últimos meses tú y yo no era muy bonita. Seguía pintada de colores brillantes, pero no tenía ventanas. Los preciosos muebles con que la llenamos se estaban rompiendo, y los sustituíamos por otros de conglomerado cutre, provisional. Ya no nos tumbábamos a mirar el techo, que siempre estaba lleno de estrellas. En realidad ya no sé si las estrellas se habían cubierto de polvo, porque nunca mirábamos hacia arriba. Tú, que siempre has sido más listo, te diste cuenta y dijiste: "Sara, tenemos que salir de aquí". Yo no había visto bien las sillas plegables y el conglomerado, pero cuando hiciste que lo mirase me pareció bien. Luego dijiste que no creías que pudiéramos hacer una habitación nueva, que era una tarea demasiado pesada, y que ibas a vivir en un sitio que no te hacía mucha gracia y donde faltaba todo por hacer, ni siquiera estaban pintadas las paredes, y aún no sabías qué se veía por las ventanas. Eso me dio mucha pena, porque no sabía, y aún no sé, cómo iba a lograr esos colores en mi nueva habitación. Pero iba a decírtelo y habías salido corriendo.

El problema es que hay tantos trastos aquí dentro que no veo la puerta por donde has salido. Podrías haberme esperado. Podríamos habernos construido dos habitaciones lejos, pero con un corcho con fotos felices de nosotros, y nos hubiéramos repartido los trastos que nos gustaban. Pero te fuiste deprisa a una habitación que has llenado con todas las cosas que no había en la nuestra, para que sepa que estás mejor allí, aunque tampoco tenga ventanas. Y me preguntas por qué no he salido de la habitación, donde hasta los muebles feos se desgastan, y ya no recuerdo por qué me gustaba el color de las paredes. Y a mí me resulta difícil aceptar que no lo entiendas. No estoy limpiando porque quiera que vuelvas, sino porque poco a poco, separando los trastos que me voy a llevar de aquellos que voy a dejar aquí (pero que a diferencia de ti no odio), es probable que tarde o temprano encuentre la puerta que no me dio tiempo a ver cuando la atravesaste. Hasta entonces, y como puede que vaya para largo, puedo entretenerme decidiendo cómo va a ser mi nuevo hogar, aunque no es fácil, no puedo usar las cosas que hay en las habitaciones donde vivía antes de conocerte, están todas rotas y ya no me gustan. 

Mi diarioApril 1, 2010 12:10 pm

No voy a estar todo el día quejándome de esa molesta sensación de desarraigo, no siempre me siento así. Aunque suelen ser momentos muy breves, son muy muy muy reconfortantes, y los congelaría para siempre. 

Un ejemplo? el viernes en cafetería, con esa mezcla de personas tan especiales. 

Mi diarioDecember 19, 2008 12:12 am
¿Qué tal el día? Uf ha sido un día horrible, he dicho. Falso. Recapitulando, he llegado a la conclusión de que todos los días me ocurre por lo menos alguna cosa que me gustaría recordar. La mayoría son por las sonrisas que escribí detrás de una foto. "Sonrisas por todas partes, por cualquier cosa, porque tienes el arte de hacer las cosas pequeñas como los cafés, lo mejor del día". Y es que en cierto sentido (en otras cosas, desgraciadamente no) está siendo el mejor año de mi vida. Por lo menos de los que yo recuerdo. Pero hablar de esta experiencia que estoy viviendo con ellos va a ser demasiado para hoy, todos ya saben que cuando empiezo a hablar de ello no puedo parar. Son tantas cosas… cosas de auténticos… jefazos.
Por eso, he decidido que lo que no haya contado hasta hoy, se queda sin contar, a excepción de la vez que, sólo por estar, recibí un "tú eres una jefa, de cabo a fin" de una persona que me hace ver pequeño lo que era inalcanzable antes (ojalá siga viéndole así para siempre, incluso cuando se vaya. Me parece que es una forma preciosa de recordar a alguien.), una persona que imanta.
Volviendo a hoy, he tenido un abrazo gigante, un reencuentro que me ha hecho más ilusión de lo que creía, voy a tener curro, he jugado y he ganado, me he tomado un café estupendísimo, un casi desconocido se ha interesado por mí, he hecho una tarta, me he sentido querida (también ha habido cierto colorante malo en el día, que quisiera olvidar. Por eso decía que tengo cosas que contar, mis días me merecen la pena). Todo eso está bastante bien, pero quizá lo más señalado ha sido la despedida incómoda del día. Hacía tiempo que no tenía una despedida de esas de por favor, cómo te voy a decir que me da pereza pasar dos semanas sin verte, cómo voy a decirte que lamento tantísimo que no puedas venir mañana, y sin embargo, qué mal estoy quedando mirándote así parada, ni avanzando ni retrocediendo, cómo se me nota todo eso que cómo te voy a decir. Y por qué me miras cómo si te diese pena decirme adiós. No es tan aterradoramente pretencioso por mi parte como parece, ni tampoco me he puesto a mirarle como si fuera un alma atormentada, todo ha pasado demasiado rápido para eso. Me gustan las despedidas incómodas, y no quisiera olvidar ésta. Así me va luego, claro.
Mi diarioNovember 20, 2008 12:37 am

Te he visto hoy, y hablé contigo ayer. Hacía tiempo, pero no tanto. Y vi a dos personas haciendo lo mismo que hace más de un año. Hablando hasta tardísimo. Y sin embargo, cuando nos miro, no nos reconozco. Tú no escribes. Yo tampoco. Y no nos reímos. Somos más callados, más prudentes, más cautelosos. Estamos más desencantados, somos un año más viejos y parece que nos hemos ido de viaje, a uno de esos viajes que te cambian por dentro. Tú me abrazas, y eso me sorprende, porque nunca lo habías hecho. Me llamas tipa dura, y yo sólo sonrío, has cambiado tanto. Estás cansado, supongo que cansado de todas esas cosas que nos separan del año pasado. También es que cuando nos conocimos era tiempo de proyectos y de promesas. Elegimos las nuestras y ahora tenemos que cumplirlas, supongo. Me sorprende que a pesar de todo esto, no tenemos silencios incómodos, seguimos pudiendo hablar horas, y dentro de lo que cabe, teniendo en cuenta las circunstancias, estamos bastante a gusto juntos. Pero ya no te ríes. Y eso, más que dolerme o causarme tristeza, que lo hace, me desconcierta, me hace sentir como en otra parte, con otra persona. Más bien me desorienta entonces. No puedes ser tú, me digo. Creo que te he fallado, pienso ahora releyendo lo que tarde y deprisa, sólo con el propósito de no olvidar y que mañana ya no sepa cómo me he sentido al pasar esas 2 horas contigo, intento escribir. Te he fallado porque cuando me explicas por qué no estás del todo bien, lo entiendo perfectamente porque es una sensación que me resulta familiar, que me ha rozado, sin llegar a hacer mella durante todo este año que hemos tenido para cambiar hasta hacernos irreconocibles y para destrozar un poco lo que nos unía. Mis problemas han sido otros, pero a los tuyos también les he visto asomar, también me han preocupado. Por tanto, podía haber previsto que siendo como eres, iban a ser los problemas que afectaban a esa parte de mí que es como tú, los que te iban a hacer daño. Y quizás podría entonces haberte ayudado más que nadie. Pero no he sabido.

Me apetecía contar un poco de esto a la siguiente persona que he encontrado, una de las personas de las que te hablé ayer, de las que no preguntan. De esas personas con las que sólo compartes un aspecto de tu vida, con las que te ríes pero no lloras. De esas que a los desarraigados como nosotros les ofrecen un consuelo artificial aunque bienintencionado. Y como no preguntan no saben quién eres tú, ni quién soy yo, puedo contarles dos breves frases, y sin preguntar, estarán situadas. La versión resumida y quizás inexacta es que antes siempre llamaba yo, porque me lo pasaba genial contigo.Sin más. Y que llamases tú, sin bromas, sin ambages, para vernos, me ha preocupado un poco. No debería ser malo que me llamases, es lo que he deseado durante año y medio. Pero nos hemos perdido, pensaba mientras lo decía. El uno al otro, y los dos por separado. 

Mi diarioSeptember 7, 2008 12:04 pm

Al final de todo este estudio… gracias a Brandon Flowers y compañía, que nunca me han hecho mucha ilusión, pero me han levantado mucho el ánimo toda esta semana.

 

A ver si acabamos del todo, y puedo contarlo

PrestadosSeptember 3, 2008 4:29 pm

"Clásico es un libro que las generaciones de los hombres leen con previo fervor y con misteriosa lealtad"

 

Jorge Luis Borges

Mi diarioAugust 28, 2008 6:23 pm

Hace siglos que no escribo aquí. No es que haya dejado de escribir, es sólo que he estado ocupada siendo una nada desdeñable cantidad de personas diferentes. Y tampoco tengo nada claro el por qué de esta visita. Sólo sé que aquí, ahora, se han juntado sobre los apuntes de Cálculo infinitesimal la mayoría de esas personas que yo he sido… ahora somos Key, Casiopea, Indiegna, la desaparecida hace mucho tiempo Chica Prodigio, Sara, la otra Sara, que sólo existe muy lejos de aquí y sólo para unas 4 personas, Saruca (tan joven) y Sarike (tan a punto de caer en el olvido), sobrina, la bajista (tan bajito que casi no se la oye) y Sarita, que pende de un hilo porque sólo una persona sabe cómo es en realidad.

No es que yo me transforme en una persona diferente cada vez que adopto uno de los nombres anteriores. Es sólo que, por mucho que me empeñe en que no me líen, en que tengo una manera de ser unívoca, cada persona, o cada grupo de personas, ve en mí un reflejo diferente, algo que supongo que está en mí, pero cada uno de ellos, cada persona especial que se cruza en mi vida y deja esa huella imborrable que ha acabado definiéndome como alguien que ya no sabe dónde echar raíces, se queda con algo de mí, algo que me deja prestado cuando comparto mi tiempo con ellos. Yo… soy yo, lo sé, pero en las miradas de ellos, de los creadores de las personas de arriba, veo virtudes y defectos diferentes. Lo que supongo que hace que extrañe tanto a cada uno, es el hecho de que quizá, y sólo algunas veces, en la mirada que ponen cuando hablo y cuando sonrío, veo una pizca de aquello que quiero ser.

El caso es que una referencia ha vuelto a empuñar el teclado y a escribir uno de esos textos que te dejan sin estómago, y yo he pensado que Key es la que más ha contado de todas esas personas a las que no he hecho todo el caso que debería. Y no sé bien a cuál de ellas pertenezco, es difícil. Se puede hablar de cierto retorno a donde estaba, pero no es del todo cierto, muchas de las personas que estaban antes en la lista no aparecen arriba, y muchas de las de arriba antes no existían. Eso es crecer.

 No sé si volveré o esto ha sido sólo un amago. Pero creo que en momentos como este, no puedo dejar de abrir mi ventana, al fin y al cabo, tantas formas de ver la vida, unas más perdidas y otras menos, tienen que tener algo que decir. Y yo sé que puedo encontrarlo

 

 

Mi diarioSeptember 26, 2007 2:52 pm

Los fantasmas son duda. Y sólo cito, pero mirando hacia adentro, hacia mis propios fantasmas, veo que efectivamente, son dudas, dudas que con cada lágrima que no escapa al control de quien conoce bien a sus fantasmas y no se arriesga a que se materialicen en un microsegundo de llanto, se prenden a las miradas de los que conviven con esos recuerdos incorpóreos, se agarran a las venillas de los ojos e imprimen en ellos cautela. Una cautela helada que en realidad sólo es indecisión, aunque suene raro.

 

Indecisión porque las personas con fantasmas viven solos. Tan solos que cuando el recuerdo, aquello que les impide disfrutar de lo corpóreo, les visita, viven divididos entre el miedo a que no vuelvan y les dejen aún más solos, y el miedo a un día mirarse una mano y que sea incorpórea, que por fin, por fin puedan suspirar tranquilos y sentirse completamente desgraciados, haber renunciado a olvidar que un día lo tuvieron todo, y morirse un poco, dejar que los fantasmas se apropien del resto de las cosas que a veces y sólo a veces mitigan la desgarradora impresión de empezar a ser como ellos, alguien que sólo existe en el recuerdo de las personas, alguien que siempre está pero que nunca consigue estar, alguien ajeno, alguien que poco a poco empieza a ser una sombra triste y traslúcida para los que una vez fueron quienes le querían. Porque a las personas con fantasmas les es imposible compartir.

 

Yo tengo un fantasma. Un fantasma que no es un puñal ni un anhelo, que no es sólo pasado. Mi fantasma tiene un futuro fantasmal, un atisbo de materia, una sombra cambiante y fría, de ese frío ceniciento que tengo desde que mi fantasma renunció a olvidar que puede residir en lo más profundo de mí y yo renuncié a todas las promesas que me hice. Mi fantasma está prendido de mis miradas, me dice el espejo por la mañana. Es niebla. No la puedo apartar, pero es que tampoco la puedo asumir. No la puedo abrazar y creer “esta es mi niebla, con ella tengo que vivir”. Mi fantasma es una música que siempre le gana la partida al despertador, una melodía dulce que nunca sé de dónde he sacado. Una sábana fría que me hace estremecer por las noches cuando cierro los ojos y se encuentra más a gusto, lo suficiente para pasar del gris al multicolor. Mi fantasma está contento cuando sonrío, porque me quiere, mi fantasma está contento cuando sacudo la cabeza para sacarlo de allí porque le divierte cómo lo intento, porque ya es yo. Porque está arropado y se siente a salvo prendido de una lágrima que nunca se va a atrever a salir.

Mi diarioMarch 15, 2007 12:02 am

Harta de quedarme cuando todos se van. De inventarme promesas que no se hicieron nunca. De creer en una mirada, en una sonrisa callada… en un comentario… de parecer la más entera en el momento en que sí se pueden hacer promesas, en el que las promesas te las pueden hacer si lo pides. Y de decir "vale" en lugar de decir "no me olvides, no me olvides, no me olvides". Y ya está. No quiero nada contigo, no quiero renunciar a quien quiero porque no sé qué me pasa porla cabeza cuando me sonríes, sólo quiero poder agarrarte del brazo y sonreírte y decir: has sido especial. Punto. Que tú eres la leche también… y que podías querer una amiga a 9000 km. Que nunca viene mal y que no te doy nada la vara, pues también es verdad. Pero no voy a entrar hoy en eso. Sólo…. que nunca soy la que más triste parece pero soy con mucho a la que más le dura. Siempre me quedo… y no es eso de lo que me arrepiento. Me arrepiento de no dar a entender que me quedo. Que soy así. Que para mí las cosas no mueren.

Sin más tonterías. No nos vamos a ver nunca más ¿no? Pues no quiero que te vayas.

A ver si de esta aprendo a no hacer estupideces ante andenes. A no llorar siempre a destiempo 

UncategorizedMarch 4, 2007 6:08 pm

Fin de semana un poco físico… porque si a una espira aquienleimportacomo le pasa algo que nunca consigo determinar con claridad… yo me empiezo a plantear muchas decisiones importantes de mi vida. Y por Dios, es normal. Me tomare el jueves como una tímida apuesta. Esta vez no arriesgas prácticamente nada. Pero interpretaré que aunque no me lo quieras decir… estás jugando. Procuraré que ganes. Y si no lo consigo… pues tú no pierdes casi nada y yo pierdo lo que ya he creído perder. Sólo podemos ganar. Ayúdame, anda.

Chica Perfecta… eres perfecta. Gracias por considerame en el punto medio entre el escándalo y el cachondeo… allí donde se encuentra la comprensión. Me ayudo más a mí que a ti esa llamada.